La acupuntura consiste en la inserción de agujas muy finas en la piel en puntos estratégicos del cuerpo. La acupuntura, un componente clave de la medicina china tradicional, se utiliza con frecuencia para tratar el dolor. Su uso es cada vez más frecuente para mejorar el bienestar general, por ejemplo, para manejar el estrés.
La medicina china tradicional explica la acupuntura como una técnica para equilibrar el flujo de energía o fuerza vital, conocida como «chi» o «qi», que se cree que fluye a través de canales (meridianos) en el cuerpo.
La acupuntura es empleada como método curativo desde hace siglos por la medicina tradicional china, que se basa en la creencia de que el cuerpo humano es un sistema de flujos de energía, y entiende la enfermedad como la consecuencia de un desequilibrio de la energía vital que circula por el organismo, denominada qi.
La tarea del acupuntor consiste en determinar el problema y señalar las zonas en las que se ha alterado ese flujo de energía para utilizar su técnica sobre ellas y, de este modo, restablecer el equilibrio perdido.
Según la medicina tradicional china el dolor y la enfermedad se originan a consecuencia de un desequilibrio entre las dos fuerzas que rigen el cuerpo humano, el ying y el yang; y este desequilibrio bloquea el flujo de la energía vital, o qi. La acupuntura consiste en insertar una serie de agujas muy finas en la piel del paciente, a distintas profundidades, para estimular puntos específicos del cuerpo, con el fin de restaurar el flujo y equilibrio de energía en el interior del organismo.
Se puede decir que la acupuntura estimula la capacidad natural del organismo para luchar contra ciertos trastornos, aunque no puede sustituir a otros tratamientos como antibióticos o cirugía, en los casos en que se precisa su uso. Además, resulta especialmente eficaz en el tratamiento del dolor, ya que favorece que el organismo libere una serie de sustancias químicas que reducen, o incluso eliminan, las sensaciones dolorosas.
Muchos estudios avalan la efectividad de la acupuntura en el tratamiento del dolor, y está indicado su uso, por ejemplo, para aliviar el dolor postoperatorio. También se emplea en afecciones como sinusitis, asma, migraña, neuralgia del trigémino, dolor de muelas o tras una extracción dental, síndrome premenstrual y dismenorrea, ciática, lumbalgia, artrosis, problemas gastrointestinales, insomnio...
La acupuntura se emplea también en el tratamiento de la obesidad, afección que se ha convertido en una auténtica epidemia en los países occidentales. La acupuntura en este caso ayuda a liberar endorfinas, que tienen un efecto calmante que favorece la relajación del paciente, y le liberan del estrés y la ansiedad que pueden empujarle a consumir alimentos de manera compulsiva y a cometer excesos. Con el tratamiento, además, los pacientes tienen una sensación de saciedad que les permite reducir la ingesta de alimentos con menor esfuerzo.
El médico acupuntor precisa elaborar un historial lo más detallado posible para determinar la afección del paciente. Para ello, realizará un completo cuestionario en el que recogerá tanto los síntomas que presenta el enfermo, como sus antecedentes personales y familiares, sus hábitos de vida: dieta, trabajo, actividad física, patrones de sueño, alteraciones emocionales...
Una vez que el acupuntor ha determinado cuál es el problema o problemas del paciente, selecciona los puntos donde se aplicarán las agujas y el procedimiento a seguir en la sesión de acupuntura.